
¡Ah! En El Blog Sano hablo largo y tendido de este tipo de terapia.
Tratar de tener una buena calidad de vida, cuando sentimos a cuestas el mundo entero, no es fácil. Quienes lo intentamos, tenemos una página para compartir información, dudas e historias. Vivir con Dolor se trata de eso... de vivir.

La Unidad del Dolor de la Clínica Santa Cruz de Tenerife, codirigida por los doctores Javier Arranz Durán y Rafael Calvo Falcón, en colaboración con el doctor David Abejón, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, realizó con éxito los dos primeros implantes en Canarias de neuroestimuladores medulares recargables ANS (Advanced Neuromodulation Systems) para el tratamiento del dolor crónico, recientemente aprobados para su utilización en Europa.
Según uno de los pacientes con esta tecnología implantada, "es mucho menos incómodo tener colocado un neuroestimulador debajo de la piel, que nos alivia el dolor y puedo manejar con un simple mando a distancia según mis necesidades, que tener que tomar un montón de pastillas para aliviar el dolor, con todos los efectos secundarios que me provocan".
Este tipo de dispositivos supone un gran avance en el tratamiento intervencionista del dolor, ya que la pila interna puede ser recargada mediante una antena externa por el propio paciente en su domicilio, alargando el funcionamiento de la misma de 5 a 20 años.
Los neuroestimuladores utilizados hasta ahora tenían una autonomía de entre 1 y 5 años, precisando ser reemplazados mediante intervención quirúrgica, con el consiguiente inconveniente de tener que someterse el paciente a una intervención quirúrgica cada vez que la pila del generador se agotaba.

El dolor neuropático aparece por una lesión en la médula espinal, daño nervioso por diabetes, esclerosis múltiple u otros tipos de lesión nerviosa.
Suele tratarse con una gran variedad de fármacos, como antidepresivos, anticonvulsivos, opioides y antiinflamatorios, explicó a Reuters Health el autor principal del estudio, el doctor Barth Wilsey, de la University of California y el Centro Médico Davis.
Wilsey empezó a estudiar la efectividad de la marihuana contra el dolor neuropático después de que muchos de sus pacientes le comentaran que estaban fumándola para mejorar la terapia.
Para analizar los efectos analgésicos del cigarrillo de marihuana, el equipo dirigido por Wilsey le indicó a 38 personas con dolor neuropático que fumaran una dosis alta de marihuana con un 7 por ciento de delta-9-tetrahidrocanabinol (9-THC), una dosis más baja con 3,5 por ciento de 9-THC o un cigarrillo placebo sin 9-THC.
Cada participante probó cada una de las tres dosis con un sistema estándar de control del tiempo y el volumen de inhalación desarrollado en el Centro para la Investigación Clínica de Cannabis, de la universidad.
Todos los participantes se habían abstenido de fumar marihuana por lo menos los 30 días previos al inicio del estudio. Cada sesión de consumo estuvo separada por lo menos tres días para que los participantes eliminaran la droga del organismo.
Los cigarrillos con alta y baja dosis de marihuana tuvieron niveles idénticos de alivio del dolor y de reducción de la intensidad y la incomodidad del dolor. Pero los participantes fueron más propensos a sentirse "drogado", "intoxicado" o "alterado" tras fumar la dosis alta.
Ellos también sufrieron alteraciones de la atención, el aprendizaje, la memoria, la coordinación motriz fina y la velocidad. Los cigarrillos de dosis baja afectaron más levemente el aprendizaje y la memoria.
"La dosis baja no alteró el pensamiento de los pacientes. Existiría una ventana terapéutica en la que podríamos recomendar el uso de cigarrillos de cannabis contra el dolor de origen nervioso", dijo Wilsey.
Con todo, el equipo señaló que la indicación clínica de marihuana para tratar el dolor neuropático debe hacerse con "precaución, en especial cuando el aprendizaje y la memoria son indispensables para el trabajo y el estilo de vida del paciente".
El consumo de esta droga en pacientes jóvenes debe analizarse con mucho cuidado, indicó el equipo, dado que fumar marihuana aumenta el riesgo de psicosis en algunas personas.
El equipo realizará estudios sobre el uso de cigarrillos de marihuana con 1,75 por ciento de 9-THC para determinar si una dosis tan baja produciría el mismo alivio, pero con menos efectos secundarios.
Los autores probarán también una versión vaporizada de cannabis orientada a evitar los efectos adversos de fumar. Ojalá que con esta nueva gama de medicamentos, sea autorizada la marihuana para efectos terapeuticos.
FUENTE: Anne Harding en Reuters Health
The Journal of Pain, 17 de abril del 2008