domingo, 4 de septiembre de 2011

Explicando el dolor crónico

Encontré este video y lo mejor lo conseguí en español. Un experto explicando las sensaciones del dolor crónico, el cómo se originan esas sensaciones y, para beneficio de todos nosotros, da esperanzas de que en poco tiempo dejemos de tener tratamientos paliativos y podamos curarnos en definitivo.











jueves, 21 de julio de 2011

Fashion in pain

Nunca un doctor me habló sobre qué ropa usar a partir de que me diagnosticaron dolor crónico, sin embargo, hay varias cosas que he ido aprendiendo al respecto que hoy quiero compartir con los míos y aquellos que creen en este blog.

Lo esencial es siempre tener un "trapito" a la mano. Desde hace casi 6 años pocas veces salgo de casa sin una pañoleta, mascada, bufanda o chal en la mano. El uso básico es para cubrir el cuello. Siendo mi talón de Aquiles, lo protejo del aire y del frío. La sensación de baja temperatura se vuelve en algo doloroso. El uso secundario es cubrir la espalda. Aún en tiempo de calor, nunca sé donde hará aire, en que reunión tendremos aire acondicionado y factores que puedan influir en mi dolor.

El siguiente punto tiene que ver con las blusas que uso. Dejé de usar camisas, que son más ajustadas, para ahora usar blusas de tela ligera y sueltas. Si llego a usar alguna que limite en algo mi movimiento, mi espalda no tarda en mostrarse en desacuerdo con tal decisión. Varios suéters, en lugar de un pesado abrigo.

Entre menos peso aporte mi vestimenta, mejor. Lo mismo con los accesorios. Al principio, dejé de usar collares totalmente y poco a poco los he ido retomando a medida de que he fortalecido los músculos de mi cuello. Aún cuido que sean ligeros y limito un tiempo de uso, porque me canso fácilmente. Dejé de usar reloj. He empezado a usar pulseras sólo en la mano izquierda. La derecha la trato de dejar libre de cualquier peso o presión innecesaria.

Otro punto importante es la comodidad en pantalones, los mejores son los pantalones a la cadera y que no estén demasiado ajustados. Nada ajustado, es regla. Suficiente es sentir presión en pie y pierna, una presión que quema y no se va con nada, como para aumentar la sensación de incomodidad.

Para estar en casa, las cosas cambian. Si es tiempo de frío, pants suficientemente flojos, playera y calcetas. Si es temporada de calor, definitivamente necesito usar shorts, el roce de la tela, más que calor me provoca una sensación dolorosa en la pierna derecha. En cualquier época del año: cero zapatos.

En cuestión de ropa ha pasado lo que en mi vida entera, identificar qué me es confortable. Vale un pepino si está de moda o no, mientras me guste, esté cómodo y se vea bien, es para mi.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Un diente más al engrane

Me falta valor, trato de conseguirlo... este es uno de mis primeros intentos.

Cuando me inicié en este mundo "in pain", hace cinco años, fui enviada a casa, a estar relajada, a no trabajar. No me gustó nada la resolución. Es más, ha sido de las cosas más dolorosas que he tenido que asumir. ¡Yo, sin trabajar! ¡Con toda la capacidad que me había regalado Dios!

Así pasé tres o cuatro años... en los últimos dos, he ido entrando poco a poco a la vida laboral. Primero como escritora, luego como maestra de español en el extranjero y ahora como profesora universitaria y consultora en RH.

Esta última etapa, ha sido la primera en la que "lleno" mi agenda por asuntos laborales. Lleno, abriendo y cerrando comillas, porque en efectivo se podría ver que sobran horas por llenar en la agenda... hasta hace unos días decía que no me alcanzaba la energía para más.

Se cierran proyectos y se van terminando las clases, con diez grados centígrados menos. Y entonces ya no es cuestión de energía para actividades en mi tiempo libre. Mis horas de clase, las reuniones, los traslados, hacen que me duela el alma.

Un alma que había olvidado ésto. Una que creía tener todo bajo control. Una que sacrificaba vida familiar y social, y nada más. Con bajas temperaturas me cuesta trabajo hacer cosas que en otra época del año ni pongo atención al hacerlas. Nada nuevo, sino fuera porque estoy investigando cómo volver a ser económicamente activa en combinación con esto de vivir con dolor.

Esta semana me topé con tener una responsabilidad y salir a hacerla, con ese dolor que parte, que recuerda cada músculo y hueso que se olvida que existen. Mi primera reacción fue irme como el resto de los días, sin ningún soporte adicional. Obvio, al tercero, troné emocionalmente.

Ese mundo en donde me desenvuelvo, no está acostumbrado a verme conectada al TENS o a verme con una compresa a cuestas. Y temí que me vieran así... que tonto, lo sé. Es orgullo o vanidad ¿quién sabe? El chiste es que me paralicé, en lugar de hacer lo que sé que tengo que hacer.

¿Qué más da lo que piensen los demás? El mundo tiene que aprender a vivir con la conciencia de que no todos somos iguales y que si algunos salen a trabajar con AUDI es porque eso es lo que quieren y pueden, y pues que hay otros que salimos con TENS porque Bendito Sea Dios podemos hacer una gran diferencia con eso.

Ajá, muy salsa ahora escribiéndolo, pero fueron necesarios siete largos días y la asesoría de una sabia nana, para aceptarlo.

Vivir con dolor se sentía un desastre al tenerlo que combinar con hobbies, con vida en pareja, con vida familiar, con disfrutar a los amigos... No era como ésto... y miren que lo digo con un divorcio en la columna de los abonos.

Como todo, encontraremos la medida justa... diríamos aquí en México ¡Cómo chingaos, no!

Relájate un rato