domingo, 21 de septiembre de 2008

Volviendo a la realidad

Parece que cuando mi mente empieza a vagar en banalidades, el dolor se pone celoso y cual niño que reclama más atención, me parte en dos.
A veces me es difícil entender qué tanto dolor puedo llegar a tener a veces. Cuando pasan días en los que por la noche hago planes y, al siguiente, todo se cumple, olvido cómo son las noches en las que no hay nada para mañana, solo esperar sentirme mejor.
Cuando empiezo a imaginar un hobby, una nueva actividad, un nuevo estudio... aparece, en tren, pasando sobre mi y mis ilusiones.
Incluso, a veces va más allá. A veces, hasta con mi esperanza, con mi Fe, se anda metiendo. La Lyrica que sustituyó el Neurontin parecía tener bajo completo control el dolor de la pierna y del brazo derechos.
Pues no. Algún día me escuchó decir que tal vez nunca volvería a sentirlo, que ahora si se había acabado. Esperó un par de semanas y volvió, trayendome tristeza y dolor.
No es que esté mal emocionalmente. Es solo que relato un poco lo que viene con el dolor. Siempre trae un mensaje y éstos, son los que me ha traído hoy.
Supongo que pronto volveré a no entender cómo es no tener cabeza para planes, cómo es sentirse así, como me siento yo. Con una vida por delante, pero que no la siento en mis manos sino en las manos de el.

miércoles, 20 de agosto de 2008

De vuelta aquí

Me cuesta mucho trabajo escribir cuando el dolor está aquí, tomando mi lugar en la vida, pero para eso existe este blog, para darle el espacio que tanto pide. Lo que hago para superar esa resistencia a escribir en momentos difíciles, es escribir cuando la crisis ha pasado, o al menos, me engaña con un respiro.

Hoy resumo dos experiencias. Una, lo vivido por la prueba de una nueva medicina. Intercambiamos el Neurontin por Lyrica. Los primeros días anduve adormilada, más de lo normal ¡claro! Según yo, tengo un cambio en el apetito... a veces, cuando ya estoy a punto de dormir, imagino alguna comida y es muy fuerte el impulso de levantarme y prepararlo. Sospecho que tiene que ver con la medicina, porque los platillos que se me antojan son ricos en carbohidratos. Lo más desagradable ha sido el día que la presión estuvo a la alta todo el día.

Lo otro, fue consecuencia de la genial idea de ir al cine. Si, ir al cine. Desde hace años, me resisto hasta el último respiro, por ir. A veces, se me olvida la razón y acepto, como sucedió el domingo pasado. La mañana siguiente, me acordé. Los sillones del cine, aquí y en China, sospecho, tienen la cabecera hecha hacia adelante y es de lo más incómoda para mi, de por si, tiezo cuello.

A pesar de mis intentos de acomodarme parece que si me afectó. Dos días de dolor intenso de cuello y rigidez. En estos casos, si la contractura persiste, termina corriéndose hacia la cabeza y cara. Ahí ya no me pregunten que hago, porque la chipilés y la angustia me pega. Por suerte, recibo un masaje delicioso en cuello, cara y cabeza con aceite de árnica que me deja dormir a pierna suelta otra vez.

Como dije, la crisis acabó o está en pausa, por eso aprovecho para reportar que este blog sigue vivo y seguirá mientras haya que contar lo que significa vivir con dolor. Y justo eso, contar lo que es vivir con dolor, no es fácil sabiendo que quien te lee, te ama y le provocas un dolor en el alma con tus letras. Lo siento, perdón por hacerlo, no es nada personal, es mi terapia y lamento involucrarlos de esa manera. Ya dije.

jueves, 31 de julio de 2008

And the winner is

Dos veces al año, la Fundación Nacional del Dolor (National Pain Foundation-NPF) honra a las personas que viven con dolor y cuidadores en la Cena NPF Triumph (triunfo). El punto culminante de la cena es la presentación de estos raros premios a las personas que han hecho una diferencia en las vidas de muchos, que se enfrentan con el dolor que viven a diario.

Ayer, me llegó a mi email el mensaje siguiente:

Por favor, considere la posibilidad de proponer a alguien que conozcas que ha marcado una diferencia como una persona que vive con el dolor o como un cuidador de alguien que viven con el dolor.

O sea, los premios son dos:

Uno para alguien que vive con dolor, se le llama "Triunfo del espíritu". Su mérito no es vivir con dolor, sino que haya encontrado la manera de seguir a pesar del dolor y de las dificultades que este trae de la mano. El premio, dice la NPF, es para premiar a aquellos que logren ésto con una gracia y un coraje que inspire a los demás a seguir, a educar...

El otro premio es para algún cuidador, alguien de la familia, o un doctor, por su excelencia en los cuidados y dedicación a ayudar a personas que viven con dolor. "Premio al cuidador" es un reconocimiento, en todo lo alto, de que el dolor no agarra a una víctima sola, agarra parejo con ella y su familia.

Sinceramente, me causa extrañeza que éstos premios existan. Pero la extrañeza no es desprecio, es más, creo que es simpatía y gusto. No se trata de exponer a nadie, sino de darle mérito con todo respeto. De pronto me imaginé en esa cena, escuchando mi nombre y la reseña que dijera que éste blog a ayudado a muchos. Yo solo podría decir "thank you" ante un salón lleno de personas que no me habrían leído porque el blog es en español.

La fecha límite para nominar es el 15 de agosto del 2008. Las nominaciones se pueden hacer en línea en la página de la NPF.

Es más aquí les pongo los formatos, para el primer premio es la siguiente liga Triumph Award — Triumph of the Spirit y para el de cuidador es esta Celina Field Caregiver Award


Con cena o no, mi gran candidato al segundo premio es el ser que ha compartido la vida conmigo por decisión y por amor. Que va y viene conmigo a terapias y consultas. Que en madrugadas calienta mis compresas y masajea mi espalda o cara, para calmar un poco mi inquietud. A aquel, que me manda a acostar a medio día, sabiendo que con ello tendré una mejor tarde. En fin, ese que día a día aprende, junto a mí, a vivir con dolor. Ojalá un día, se anime a adquirir voz aquí, para que nos cuente que significa, para él, ser marido del dolor.

Relájate un rato