lunes, 17 de noviembre de 2008

12 pacientes probarán terapia génica para aliviar el dolor crónico

Doce personas con cáncer y dolores que no responden a ningún tratamiento serán los primeros voluntarios en probar una terapia génica para poner fin a su sufrimiento. La Universidad de Michigan (EE.UU.) es el primer centro que utiliza esta estrategia para combatir el dolor intratable, el que no responde a ningún calmante. La mayoría de los ensayos clínicos que se han realizado hasta la fecha han intentado corregir enfermedades originadas por un gen defectuoso, como ocurre con los «niños burbuja», una anomalía que anula el sistema inmunológico.

Para combatir el dolor, los científicos no intentarán corregir un gen anómalo, sino introducir un gen que regula la encefalina. Esta molécula funciona como uno de los calmantes naturales del organismo, un opiáceo natural que alivia las molestias y produce sensación de bienestar. El gen se introducirá con la ayuda de un virus -el del herpes simple- como «taxi» biológico para llegar al sistema nervioso. El ensayo con este primer grupo de pacientes confirmará si el virus herpes es capaz de llegar a los nervios sensoriales y dejar su «carga» sin graves efectos secundarios. Si demuestra su eficacia, la estrategia podría convertirse en una nueva herramienta para aliviar otros tipos de dolor crónico, incluido el dolor neuropático que padecen las personas con diabetes.

El virus y su «carga» se inyectarán directamente en la piel para dirigirse a las rutas del dolor. Será un «viaje» sencillo para el virus del herpes porque la piel es la vía natural que utiliza para alcanzar las células nerviosas.

El dolor es un problema médico difícil de manejar, a pesar del arsenal de calmantes con el que se cuenta. Los fármacos convencionales tienden a distribuirse por el sistema nervioso de una forma generalizada, no dirigido al punto del dolor.Con lo que se necesita más cantidad de calmantes para conseguir mejores resultados, pero también a cambio de mayores efectos secundarios. La terapia génica pretende ser más selectiva. «Permitirá interrumpir de forma selectiva la transmisión de las señales del dolor y la percepción de las molestias», explica David Fink, uno de los responsables del ensayo.

La encefalina se liberará de forma selectiva en la espina dorsal, en la zona encargada de transmitir el dolor desde la zona afectada del cuerpo hasta el cerebro.

Boletín de la Sociedad Española del Dolor (Octubre 2008)
Recorte de prensa, abc.es (2008-10-13)

domingo, 21 de septiembre de 2008

Volviendo a la realidad

Parece que cuando mi mente empieza a vagar en banalidades, el dolor se pone celoso y cual niño que reclama más atención, me parte en dos.
A veces me es difícil entender qué tanto dolor puedo llegar a tener a veces. Cuando pasan días en los que por la noche hago planes y, al siguiente, todo se cumple, olvido cómo son las noches en las que no hay nada para mañana, solo esperar sentirme mejor.
Cuando empiezo a imaginar un hobby, una nueva actividad, un nuevo estudio... aparece, en tren, pasando sobre mi y mis ilusiones.
Incluso, a veces va más allá. A veces, hasta con mi esperanza, con mi Fe, se anda metiendo. La Lyrica que sustituyó el Neurontin parecía tener bajo completo control el dolor de la pierna y del brazo derechos.
Pues no. Algún día me escuchó decir que tal vez nunca volvería a sentirlo, que ahora si se había acabado. Esperó un par de semanas y volvió, trayendome tristeza y dolor.
No es que esté mal emocionalmente. Es solo que relato un poco lo que viene con el dolor. Siempre trae un mensaje y éstos, son los que me ha traído hoy.
Supongo que pronto volveré a no entender cómo es no tener cabeza para planes, cómo es sentirse así, como me siento yo. Con una vida por delante, pero que no la siento en mis manos sino en las manos de el.

miércoles, 20 de agosto de 2008

De vuelta aquí

Me cuesta mucho trabajo escribir cuando el dolor está aquí, tomando mi lugar en la vida, pero para eso existe este blog, para darle el espacio que tanto pide. Lo que hago para superar esa resistencia a escribir en momentos difíciles, es escribir cuando la crisis ha pasado, o al menos, me engaña con un respiro.

Hoy resumo dos experiencias. Una, lo vivido por la prueba de una nueva medicina. Intercambiamos el Neurontin por Lyrica. Los primeros días anduve adormilada, más de lo normal ¡claro! Según yo, tengo un cambio en el apetito... a veces, cuando ya estoy a punto de dormir, imagino alguna comida y es muy fuerte el impulso de levantarme y prepararlo. Sospecho que tiene que ver con la medicina, porque los platillos que se me antojan son ricos en carbohidratos. Lo más desagradable ha sido el día que la presión estuvo a la alta todo el día.

Lo otro, fue consecuencia de la genial idea de ir al cine. Si, ir al cine. Desde hace años, me resisto hasta el último respiro, por ir. A veces, se me olvida la razón y acepto, como sucedió el domingo pasado. La mañana siguiente, me acordé. Los sillones del cine, aquí y en China, sospecho, tienen la cabecera hecha hacia adelante y es de lo más incómoda para mi, de por si, tiezo cuello.

A pesar de mis intentos de acomodarme parece que si me afectó. Dos días de dolor intenso de cuello y rigidez. En estos casos, si la contractura persiste, termina corriéndose hacia la cabeza y cara. Ahí ya no me pregunten que hago, porque la chipilés y la angustia me pega. Por suerte, recibo un masaje delicioso en cuello, cara y cabeza con aceite de árnica que me deja dormir a pierna suelta otra vez.

Como dije, la crisis acabó o está en pausa, por eso aprovecho para reportar que este blog sigue vivo y seguirá mientras haya que contar lo que significa vivir con dolor. Y justo eso, contar lo que es vivir con dolor, no es fácil sabiendo que quien te lee, te ama y le provocas un dolor en el alma con tus letras. Lo siento, perdón por hacerlo, no es nada personal, es mi terapia y lamento involucrarlos de esa manera. Ya dije.

Relájate un rato