Es algo que sucede. Y necesita atención. El que tiene el síndrome necesita reconocer lo que sucede y debe hacer algo al respecto. En línea, telefónicamente, en libros o en terapia se puede encontrar ayuda.
Si el cuidador cae en éste síndrome no lo hace malo. Se vale cansarse de cuidar, se vale hartarse de que los planes cambien conforme al dolor del otro, se vale sentirse desgastado, entonces, se vale decirlo y hacer algo al respecto. Cuando no se hace nada, el cuidador va sacando el estrés generado con poco control, explotando y callendo, incluso, en maltrato psicológico, verbal o físico del cuidado. Eso es lo que ya no se vale.
Un buen ser humano, que sólo está desgastado de pronto se convierte en un ser ausente, con síntomas físicos, psicológicos, sociales y hasta laborales. El exceso de dedicación puede generar dos pacientes. El cuidador necesita hablar, distribuir responsabilidades, cuidar el equilibrio en su vida. Sería lo ideal, pero a veces no hay las condiciones para hacerlo.
El síndrome del cuidador también

Mucho ánimo pucca, para resistir y enfrentar el dolor. Se me antoja que ha de ser muy duro, pero también intuyo que tienes mucha fortaleza. Un abrazo.